El 19 de abril de 2018 tuvo lugar el Juego de la Oca, la tradicional gymkana por las calles de Candeleda, organizada por el centro IES Candavera y en el que participa todo el alumnado.
jueves, 26 de abril de 2018
miércoles, 31 de enero de 2018
LAS GRULLAS: VISITANTES DE NUESTROS PAISAJES
Durante el pasado fin de semana del 20-21 de Enero se celebró por segundo año consecutivo en nuestra localidad el "Festival de la Grulla", que trata de acercar a la población el conocimiento sobre la vida y la diversidad de las especies de aves con las que compartimos nuestro entorno. Entre ellas cabe destacar la gran población de grullas hibernantes procedentes del norte que pasan el invierno junto a las masas de agua del valle del Tiétar y Gredos.
Este año, especialmente seco, dicha población de grullas se ha concentrado en gran medida en las proximidades del Embalse del Rosarito, por lo que una de las múltiples actividades programadas en el Festival consistió en una ruta guiada al embalse, donde todos los participantes, incluyendo alumnado de 1º y 2º de ESO del centro, pudimos contemplar al atardecer un espectáculo natural único: bandadas y bandadas de grullas que oscurecían el cielo mientras hacían retumbar nuestros oídos con sus graznidos.
| Gredos desde las proximidades del Rosarito (autor: Lorenzo Rodríguez) |
¡Casi 14.000 grullas contabilizaron los expertos ornitólogos en el censo! Está claro que son un elemento clave de nuestro paisaje de otoño e invierno.
| Grullas, autor: Lorenzo Rodríguez |
martes, 30 de enero de 2018
jueves, 18 de enero de 2018
LECTURAS RECOMENDADAS

TÍTULO: El hombre que plantaba árboles
AUTORA: Jean Giono
EDITORIAL: Aguaclara
AÑO Y LUGAR DE PUBLICACIÓN: Está impresión se publica en Alicante en 2016. Pero la obra se publica por primera vez en 1953 en Francia.
CURSOS RECOMENDADOS: ESO y Bachillerato
La historia del protagonista la cuenta otro personaje que es el narrador, que comparte algunos ratos con él. Un militar que lucha en la I Guerra Mundial que admira su labor y que la quiere dar a conocer al resto del mundo para que también la admiremos puesto que se cree un ejemplo a seguir.
jueves, 21 de diciembre de 2017
LECTURAS RECOMENDADAS

TÍTULO: Las Horas Largas
AUTORA: Concha López Narváez, con ilustraciones de Juan Ramón Alonso
EDITORIAL: Anaya (Colección Sopa de Libros)
AÑO Y LUGAR DE PUBLICACIÓN: 1997, Madrid
CURSOS RECOMENDADOS: ESO
Como cada año, los pastores inician su viaje: hay que conducir más de mil ovejas desde las sierras de Burgos a tierras de Extremadura. Esto es la trashumancia y se describirán los diferentes paisajes en verano y en invierno, por tanto.
El protagonista es Martín, un zagal decidido que recorre los caminos de la Mesta; durante el viaje encontrará el amor de Elvira y la amistad del entrañable Pedruco.
Es una historia muy tierna que nos recuerda una actividad que muchas personas desconocen pero que aún hoy se sigue practicando.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
LOS PAISAJES DE CANDELEDA A TRAVÉS DE LA LITERATURA
Los alumnos de 4º de la ESO están estudiando este trimestre la literatura del siglo XIX. Tomando como ejemplos las descripciones que nos ofrecen las obras de este periodo, la actividad que se les propuso fue buscar una foto de Candeleda que se pudiera identificar con cada movimiento literario estudiado y realizar una breve descripción del paisaje o ambiente representado. Aquí tenéis algunos ejemplos:
ROMANTICISMO
En un paraje de Candeleda, La Lagunilla, que fue un
lugar inhóspito, creció un fuerte alcornoque que superó tormentas y sequías. El bello alcornoque es testigo del pasar de
las estaciones. En la primavera, la brisa zarandea sus hojas, pero él mantiene
su admirada majestuosidad. En verano, se despoja de su corcho y su tronco
simula un manto de pequeñas esmeraldas que se vuelven ágatas, y que terminan derrumbándose
bajo la fuerza de la implacable gravedad. En invierno, el blanco se adueña de
sus hojas y sombra. Y en otoño, las hojas perennes batallan contra la continua
brisa calurosa. En cualquier época, el árbol RESISTE. Tiene imperfecciones como
el vacío de su interior, como algunas personas por dentro, pero resiste el
envite del inexorable paso del tiempo.
El sol se esconde por detrás de las cumbres más
altas de la sierra de Gredos y da paso a la luna. Un cielo oscuro serpentea la
silueta de un paisaje montañoso lleno de melancolía. Ocres y azules, los
cielos; débiles rayos se reflejan en el camino. La tarde se escapa. Las ramas
cantan historias de cabreros y la brisa de lavanda y tomillo trae recuerdos de
niñez. El sol cae y la tarde muere.
Una tarde de invierno, el viento azota las ramas de los árboles. Está
nublado y el cielo amenaza con llover. Las gotas comienzan a caer encima de las
ruinas de la vieja casa. El aire que se cuela por entre los ladrillos produce
un ligero silbido. A lo lejos, el rumor del ganado pasta junto a un ganadero
que busca refugio. La lluvia incesante se prolonga por horas, y los charcos ahora
parecen lagos alrededor de las ruinas.
El
pueblo despierta y con él la actividad. Hombres que caminan, niños que juguetean
y mujeres que van cargadas de ropa y de responsabilidad. Adoquines, piedra y arena amortiguan el paso
de los transeúntes. Los balcones sobrios son testigos y cómplices de las
miradas que se cruzan. Un bullicio adusto reina en la calle. La calle se eleva
a Gredos, cárcel y defensa de un pueblo embebido en la naturaleza.
En
este pequeño y húmedo pueblo donde las casas están en ruinas, en los salones de
trabajo amplios pero solitarios y sobrecogedores, las voces reverberan
produciendo un eco mecánico, un ruido de máquinas cosiendo que golpea en la
cabeza como un martillo.
Los niños silenciosos y tranquilos no articulan ni una
palabra. Cunas de mimbre ponen coto al área de producción. Fuera, un pueblo
sumido en el hastío y la abulia vaga. Dentro, mujeres agotadas, que se ocupan
de la casa, de los niños y de su trabajo. Mujeres con exageradas ojeras y manos ajadas. Sociedad machista y retrógrada.
Después de un
verano casi eterno se oye el sonido de las gotas de lluvia golpeando contra el
suelo. Llenos los charcos, el chapoteo
que producen las suelas de los zapatos hacen eco por las calles silenciosas en
la noche. Las gotas de agua van saltando de piedra en piedra y alguna cae sobre
la cabeza de algún incauto que ha decidido salir sin paraguas ante la
inesperada llovizna.
Solo se ven algunos
valientes y no hay más almas por la calle que las de los automóviles, que
corren rápidos sobre la carretera protegiendo del agua a los que van en su
interior, haciendo confundir sus destellos de luz con luciérnagas en medio de
la oscuridad. Pero pocos son los que se dan cuente de que ha oscurecido. El
silencio inunda todas las calles con su voz relajante para los que no tienen
muchas ocasiones de escucharla.
Paraguas que cobijan
a cuerpos que buscan calor y hogar. La noche y la lluvia; la lluvia y la noche
relaja la solitaria Candeleda.
NATURALISMO
El hombre se acurruca mientras busca abrigo de las inclemencias del tiempo, y
lo hace justo en una esquina, acto de alguna manera metafórico, que indica su
posición apartada en la sociedad. El ambiente grita, llama al mundo para que
reflexione sobre el trato que se da a estas personas. El muro pintado refleja
el lado marginal de nuestra civilización, tan olvidado por todos y, sin embargo,
tan presente en la vida de muchos.
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